domingo, 24 de enero de 2010


RESISTENCIA AL CAMBIO



A menudo nos debatimos en un constante torbellino de sensaciones donde algo desde nuestro interior nos clama la necesidad de cambios urgentes en nuestra vida, y aunque somos conscientes que deberíamos “poner hilo a la aguja” y cambiar; la sensación de comodidad que nos da lo conocido nos paraliza y caemos en la impronta de continuar con lo cotidiano haciendo caso omiso a ese clamor interno.


Cuando surge esa necesidad de cambio es porque nuestra vida no es lo que quisiéramos que fuera, y en vez de posicionarnos como interpretes de nuestra obra nos acomodamos en la butaca como espectadores con la ilusa idea de que todo esta bien, que no somos súper héroes y que todos tienen cosas sin ajustar. ¡Menuda escusa!


Escóndete donde quieras o donde puedas, sin remedio “se te ve el plumero” no puedes huir eternamente de ti mismo.


Muchas veces necesitamos un detonante que actúe como catalizador, una situación limite, un despido, una desilusión amorosa, una indisposición física (no olvidemos que las situaciones mal vividas las somatizamos en desordenes físicos que mas tarde o más temprano afloraran) nuestro cuerpo actúa como barómetro interno tanto física como emocionalmente (Soy una lectora habitual de Louise L.Hay, su trabajo me ha ayudado mucho a crear mi propio cuaderno de bitácoras) señales inequívocas que nos avisan de que de que hay algo que no esta del todo ajustado. Como dice sabiamente Jorge Bucay “La existencia no admite representantes” Nadie va a hacer por ti el trabajo, no puedes delegar tu responsabilidad, dime no quieres lo mejor para ti mismo?


Pienso que algunos pasos no ayudaran tras detectar ese desajuste, es algo tan obvio como a la vez complicado. Estos son algunos de los boicots que nos podemos encontrar.


Incapacidad de soltar lo que ya no nos sirve, aunque en un pasado fue útil, dejémoslo ahí en el pasado, hay que intentar ir ligero de equipaje, si algo me fascinó desde el principio en el Tarot fue Le Mat, sintámonos como el/ella y andemos por nuestra vida ligeros de equipaje, de lastres emocionales que nos anclan en pasados ya muertos, podemos intentarlos con multitud de técnicas (a mi personalmente me funciona muy bien el ejemplo de la informática, tengo en mi mente una carpeta con documentos pasados y a menudo los envío a la papelera de reciclaje, la cual periódicamente vacío). Revivir constantemente el pasado es negarse la oportunidad única de vivir el presente.


Al iniciar el proceso de cambio es normal que nos invadan las dudas de si seremos capaces de lograrlo, renunciar a la inercia de mantenernos en lo conocido para adentrarnos a terrenos desconocidos asusta y nos torna vulnerables, pero que podemos perder si lo intentamos? en el mejor de los casos lograremos esos cambios tan beneficiosos para nosotros y en el peor volver al punto de partida donde seguimos de no intentarlo.


Siempre que tomamos una decisión nos vemos en la obligación de decidir y esa elección lleva implícita una pérdida de ahí la importancia de soltar lo caduco, cada día intento trabajar con ese lema, ir ligera de equipaje es mi secreto para poder recibir con espacio suficiente lo nuevo que cada día la vida me depara así lo elijo y así lo vivo. Carpe Diem ¡Vive el momento!

4 comentarios:

Cristilof dijo...

Pienso que hay una palabra que es la clave para esa resistencia al cambio: Miedo.
Miedo a tomar decisiones, a fracasar, a asumir responsabilidades, a lo desconocido, a perder, al qué dirán, a no estar a la altura, al ridículo, a ser distinto, a lo que no entendemos, al dolor, a la pérdida, a equivocarnos, a no ser queridos, a no ser comprendidos… Todos los miedos que se nos puedan ocurrir y muchos más, nos aferramos a lo viejo no porque sea mejor, sino porque es lo que conocemos, son esos zapatos viejos que nos hacen daño, pero nos negamos a tirarlos porque es un dolor conocido que sabemos (o creemos que sabemos) manejar. Es decir, nos aferramos a lo antiguo, no a lo mejor, lo que pasa que ya lo conocemos, y lo nuevo no y puede que sea mejor, pero como no lo se, no me arriesgo.
De vez en cuando, la vida nos da pequeños tironcitos para advertirnos de que va siendo hora de introducir cambios, pero miramos para otro lado, hasta que la vida te da un enorme empujón y ya no te queda más remedio que cambiar, lo quieras o no. Recordemos el efecto que tiene La Torre.
Lo ideal sería entender esos “avisitos” para evitarnos el gran empujón, pero nos cuesta tanto hacer algo positivo por nosotros mismos…
Nadie puede cambiar por nosotros y ante nuestra propia vida nos encontramos con las manos vacías y sin más recursos que los propios. Como se suele decir: si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo. Nuestra vida será lo que hagamos con ella.

Como bien dices: Carpe diem.

Mariola Sánchez dijo...

Asi es Cristilof el miedo nos paraliza y nos instala en lo conocido y en la incapacidad de soltar para recibir lo inesperado, tal vez ademas del miedo como bien apuntas yo añadiria la necesidad de trabajar el desapego, andar algo mas libres de ataduras pasadas y de conductas que aunque interiormente sabemos que no nos ayudan a crecer seguimos "pegados" a ellas ante el miedo y la incertidumbre de lo desconocido.

Me ha encantado como defines el trabajo de La Torre "avisitos". Yo tengo una teoria, la torres atraen rayos, esta edificacion humana representa nuestras estructuras mentales,nuestros presupuestos inconscientes, nuestras creencias, miedos, ideas, definiciones sometidas a nuestra mente, basicamente nuestra construcción fisica, mental y emocional con la que nos ientificamos y llamamos el YO.

El rayo responde a esa energia inesperada, destructiva y liberadora que a corto plazo nos recoloca, por ser un registro desconocido por nuestra memoria. El rayo no es un castigo sino una oportunida de liberacion, a menudo "tras el golpe" existe una liberacion, un volver a empezar.

Por eso las torres atraen relampagos, cuanto más alta sea nuestra torre particular, más riesgo existirá de atraerlo.

Lo que realmente cuenta es que todo está cambiando y nada volverá a ser como antes.

Sugerente también su órden numérico entre la XI y la XVII.

Un saludo muy cordial y seguimos juntas este maravilloso camino de conocimiento.

María Jesús Verdú dijo...

Mariola, me encanta tu blog. Lo añado a mis favoritos y prometo regresar con más tiempo

Mariola Sánchez dijo...

Gracias Maria Jesús sera un honor para mi verte por aqui, un beso